Universidad de Concepción
Facultad de Educación
Depto. de Ciencias de la Educación.
Educacion
Integral
28 de abril de 2015
Alexandra Vidal Roa.
Profesor Dr. Daniel
Neira.
Educación Integral
Como fin
para este trabajo me he propuesto el poder dejar por manifiesto errores y daños
que se causan a raíz de estos mismos errores por parte de la educación que se
imparte muchas veces, desde niveles inferiores de la educación. Sean estos jardines
infantiles o educación primaria.
La
mayoría de los educadores desde pequeños nos inculcan la Concepción de que
nuestra autorrealización e incluso felicidad, radica en el ser buenos
estudiantes, apelando muchas veces a términos como “el mejor estudiante” o “el
mejor alumno”, a veces con plena conciencia y consentimiento y otros no. Todo
esto siempre con el fin de proyectar quien será en el futuro ese pequeño ente,
tal vez un día podría ser “un grande” en la Sociedad.
Quisiera
a través de este trabajo, reafirmar la idea de educación que se encuentra en el
pensamiento griego. Porque me parece muy errado hablar o crear expectativas de autorrealización
o felicidad en base a una mentalidad que no ve ni forma al ser humano de forma
integral.
Todo esto
desarrollado bajo la siguiente pregunta: ¿Es
ser un buen estudiante lo más importante para ser feliz, o lo más necesario
para la autorrealización personal?
Para poder comprender porque creo
que hay grandes errores en cómo se educa a una persona desde niño, quisiera
presentar ciertos hechos y experiencias que han marcado mi vida como estudiante
y que me hacen creer que si bien el Sistema Educacional falla, también el
educador con una mentalidad muchas veces absorbida por la sociedad, en vez de
cooperar con una sociedad mejor, se equivoca y no ayuda en el rol de construir
una mejor sociedad formando mejores personas. Y no me refiero al decir mejores
a una perspectiva netamente intelectual, pero apelando a la integridad de la
persona.
Desde pequeña recuerdo haber
escuchado a “tías” y profesores decir y reforzar la idea de que debíamos ser
buenos alumnos, que nos esforzáramos por ser el mejor alumno de la clase.
Siempre existían motivaciones como premios, reconocimientos e incluso mejor trato
para quienes obtenían mayormente notas sobre 6.5 o 7.0.
Algunas veces se
reforzaba la idea del buen comportamiento, pero primordialmente eran las
calificaciones las que harían la diferencia entre un buen alumno o un mal
alumno.
¿Qué pasaba con los malos alumnos,
los de rendimiento más bajo? Los buenos
alumnos se sabía que tenían el apoyo, cariño y admiración de todos; pero ¿Qué
pasaba con quienes no teníamos las mismas capacidades o quienes poseíamos otras
habilidades? ¿Qué ocurría con el resto?
Muchos de los que no obteníamos
calificaciones sobresalientes, nos esforzábamos tanto y más por tener el
anhelado 7.0, pero eso no sucedía. No siempre el tiempo de estudio o el conocimiento
se ve reflejado en una nota. Y ¿Quién está ahí para explicarte que no todo
acaba con un 7.0? Los profesores por lo general solo te sobre alertan y te
amenazan, aparte de tratarte mal. Muy pocos se preocupan de saber qué pasa con
ese alumno, o muy pocos saben que ese alumno de nota tal vez 6.0 o tal vez 5.0
sabe tanto como el que obtuvo un 7.0. Es mas alto el porcentaje de docentes que
se preocupan de tratarte de flojo, de
que “no tienes las capacidades para estudiar” o simplemente decirte que eres
“tonto” o “incompetente”.
Luego vienen las proyecciones.
Ese alumno nota 7.0 será un gran doctor, abogado, ingeniero, profesor o
arquitecto. Pero el alumno que no se destaca mayormente a lo sumo podrá aspirar
a una carrera técnica en un liceo polivalente o técnico, como si eso no tuviera
valor. Pueden hacer un curso de algo, pero todos teníamos claro que la
Universidad con notas bajo 6.0 no era una realidad posible. Y ahí parece que
todo acababa, Universidad o nada. Ese era el momento en que uno comenzaba a
dudar si uno podría ser feliz, si valía la pena lo que te proponían a futuro,
etc…
No se hablaba mucho de ser un
buen compañero, por lo general el más brillante era el más egoísta. El de
calificaciones más altas era el orgulloso que se jactaba de sus compañeros
tontos.
Y la pregunta es ¿Qué es más importante?
¿Formar un monstruo brillante? ¿O una persona rica en valores tal vez con
calificaciones inferiores pero con un nivel humano mayor?
Esto me
permite concluir que:
1° Lo más importante no
es que calificación se obtiene al ser evaluado bajo un sistema igualitario
muchas veces carente de captar las formas y niveles de aprendizaje de cada ser
humano, ya que todos somos distintos y no todos podemos demostrar nuestro nivel
de conocimiento del mismo modo.
2° El valor del ser humano se ha empobrecido mucho desde que
se le comienza a calificar con números. Y más aún cuando se deja de lado su
formación valórica.
La sociedad ha comenzado a
valorar mucho más un ser capaz de faltar a la honestidad, copiando o usando
cualquier medio deshonesto por obtener una alta calificación, en vez de valorar
una baja calificación en base a honestidad.
3° Es necesario corregir la concepción que los mismos docentes
tienen de “buen alumno” o “mal alumno” y la proyección de ellos a futuro,
mostrándoles como único medio de autorrealización y/o felicidad, el llegar a
ser estudiantes Universitarios u obteniendo el título de ciertas profesiones
establecidas por la sociedad como los mejores.
Hay conceptos claves que se deben
comprender en el desarrollo de este trabajo, los cuales se comprenden bajo el
alero de ciertas teorías:
Para
comenzar, por ejemplo, la educación es muchas veces entendida erróneamente
o de forma muy incompleta. En nuestro
modelo educacional actual, vemos presente varias de las teorías estudiadas y al
ver de qué se tratan, uno puede ver el porqué de las fallas educacionales.
Muchas
veces la educación es comprendida como una inversión, como lo es en la Teoría
del Capital Humano, y desde esa perspectiva se anula completamente la
integridad de la persona. Por eso considero esta teoría como una de las más
dañinas para el ser humano, ya que nos
hace centrarnos en ser entes para los cuales su único fin, es la producción
económica capaz de tener. Anulando así sus diferentes capacidades, entre ellas
su raciocinio y emocionalidad. A través de esto uno solo desea ser mejor y
poseer mayores capacidades, pero con el único fin de que el día de mañana su
productividad económica sea mayor. Y así deja de ser importante el ser feliz o
no, si se tiene un proyecto de vida o no, si se tienen deseos que cumplir o no.
También está
muy fuertemente presente el ver la educación como un sistema en el que lo más
importante es la calidad de operar, lo que la hace ir muy bien clasificada bajo
una teoría sistémica, que es la que comprende la educación de modo que, el ser
que está siendo educado, sea de manera tal que este pueda mantenerse útil en el
sistema de un país y bajo un sistema estándar.
Es por
eso que al comprender la educación bajo un marco restringido solo por la
equidad y calidad, es muy limitada. Se apunta solo a educar a un ser que tenga
un buen rendimiento, no estando alerta de toda la riqueza que posee el ser
humano y de todos los aportes que podría entregar a la sociedad. Así se vuelve un sistema aislado y fijo, por
la falta de apertura en sus puntos de vista sobre el ser humano.
Todo esto ocurre, al tener
ciertas ideas preconcebidas, por ejemplo, muchas veces al pensar en educación
uno vas más allá de solo conocimientos básicos o meramente intelectuales como
los pueden ser Lenguaje, Matemática, Historia, y Ciencias Biológicas.
Al hablar de educación, o al
pronunciarse sobre lo que uno espera de la educación en general, uno se da
cuenta que uno aspira a algo más. Uno cree que la educación está establecida en
un ambiente humano, donde las motivaciones de todos quienes se desempeñan en el
establecimiento educacional van a estar direccionados a la formación integral
de la persona.
De hecho, muchos reglamentos o
proyectos educacionales presentan como oferta al consumidor, un plan de
formación integral, pero es una realidad que muy pocas veces se concreta.
De ser una realidad un plan de
formación integral, habría muchos cambios positivos para todos. Para comenzar creo
que muchos niños y jóvenes tendrían una mejor autoestima, ya que la aprobación
y desaprobación a la que se ven sometidos por ser mejor o peor calificados para
el funcionamiento del sistema social de nuestro país afecta más allá de lo que
uno pueda imaginarse.
Luego, la sociedad mejoraría y
las personas serían más felices al no verse obligadas de tener que estar
calificadas siempre dentro de un rango, y al ser seres formados de forma
integral, ricos en cualidades intelectuales y valóricas, tendríamos una
sociedad mucho mejor, formada con SERES HUMANOS, seres pensantes, seres que
sienten, que disciernen, que deciden, que sueñan, que viven y no que dependen
de un sistema finalmente muy carente de libertad.
Por el contrario, al no creer que
sea de suma importancia el formar al ser humano de forma integral, seguimos
siendo parte del mismo círculo vicioso de siempre. Seguimos fomentando un
sistema en el cual uno sirve solo en la medida en que uno se una al ruedo del
sistema. Basta que uno tenga aspiraciones distintas de vida, como podría ser
trabajos voluntarios, profesiones no universitarias, tener un oficio en vez de
profesión, o simplemente no desear ser un gran y reconocido personaje o en lo
que uno se desempeña o en su alrededor, para que uno ya este fuera del sistema
y deba prácticamente replantearse el sentido de todo.
Para concluir, quisiera expresar
lo que ha significado el desarrollo de las distintas ideas a lo largo de este
trabajo. Todas las ideas desarrolladas han sido basadas en mi propia
experiencia estudiantil, desde la decepción y vacíos que ha dejado la educación
en mi vida.
Es por eso que presento mi apoyo y
el deseo de reforzar la educación como algo integral ya que desde niña lo que
vi en mis profesores fue gran parcialidad ignorando las diferentes habilidades
de cada persona y limitando muchas veces la opinión merecida, bajo una
evaluación carente de integridad y muchas veces hasta de objetividad.
Este trabajo creo me ha dado la
oportunidad de manifestar lo desadaptada que me siento en un sistema donde si
no te unes a él no puedes existir.
Creo que la vida es más que
trabajar y ganar dinero, es mucho más que ser feliz en base a la calificación o
cualificación que uno pueda recibir. Creo en las palabras de Antoine de Saint
Exupery: “Lo esencial es invisible a los ojos”
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