lunes, 27 de abril de 2015

Universidad de Concepción
Facultad de educación
Dpto. de Ciencias de la Educación.


¿ESTAMOS HACIENDO LO CORRECTO?


28 Abril 2015




Nombre alumno: Namae Romero Landeros
Profesor Dr. Daniel Neira.



Los nuevos escenarios educativos y sociales, han evolucionado en la manera de pensar y actuar en el sistema educativo imperante. Hoy en día, la sociedad de la información y las teorías del procesamiento de la información han impulsado nuevos paradigmas; direccionados hacia la importancia de desarrollar los procesos cognitivos, concepto que define Roman (2005:77) como un conjunto de procesos que sirven de base a la realización de tareas intelectuales. Y los procesos metacognitivos, que este mismo autor define como conocimiento sobre el mismo conocimiento. La metacognición se centra en el cómo aprendemos. En la sociedad del conocimiento se demanda a la escuela el desarrollo de la metacognición para posibilitar que alumno aprenda con autonomía (Roman, 2005:81).
El nuevo paradigma social desafía al sistema educativo y en especial, al docente en la toma de decisiones como mediador de los aprendizajes en el aula, considerando a los estudiantes como protagonistas de esos procesos, con el fin de lograr aprendizajes significativos y  la formación de un sujeto activo, que interactúa de forma permanente con su contexto social y cultural.

Las Teorías Educativas son marcos conceptuales que  han servido para describir, explicar y orientar el quehacer educativo, así como también construir y reconstruir  los saberes del mismo. De esta forma el propósito de este ensayo es identificar la teoría educativa que predominó y marcó mi educación formal, durante los trece años de escolaridad que fija el Ministerio de Educación, a través de un pensamiento reflexivo y crítico, sobre el quehacer pedagógico en la que me vi involucrada. También propondré la teoría que considere que se acerca más al desarrollo efectivo y significativo para los educandos y que sirva como desafío en mi presente formación y futuro ejercicio docente.

¿Cuál es la teoría de la educación que predominó en mi educación? ¿Y cuál es la que debiera haber estado presente?

          Si bien no pertenecí tan solo a un establecimiento educacional, si pude notar que todos tenían una característica particular y esta era la Teoría Funcionalista, entendida como una visión determinista del hombre a partir de sus fenómenos sociales. Platón consideraba la sociedad como un sistema de partes relacionado dentro de un equilibrio dinámico. Es decir, un organismo. Desde aquellos tiempos emana la primera teoría social funcionalista que se constituye a partir de una coherencia cultural sólida, cada sujeto cumple una función vital y tiene una tarea que desempeñar en la sociedad.
  
Considerando estas ideas, mi educación estuvo centrada bajo este paradigma o enfoque, ya que mis maestros y maestras, más que seguir la corriente de “Educere” (guiar o conducir), sigue la corriente de “Educare” (formar o instruir), puesto que solo se dedicaban a pasar las materias y los contenidos, y así traspasar y cumplir con  el currículo, para formar entes que sirvan para la sociedad y que en el día de mañana aportaran desde los distintos ámbitos formativos, por lo tanto nunca buscó  desarrollar mis habilidades, actitudes y  motivaciones personales y buscar pulir mis potencialidades y las de mis demás compañeros.

Es importante mencionar, que considero necesario una base sólida en relación a los conocimientos, por lo tanto la transposición del currículo, en esto mis colegios cumplieron, no obstante  nunca se consideraron clases más innovadoras, que apuntaran justamente a las preferencias individuales de cada estudiante, para desarrollar los talentos intelectuales, artísticos, científicos, artesanales, deportivos, por mencionar algunos.

La teoría funcionalista apunta de forma precisa a los objetivos de los establecimientos a los cuales pertenecí, centrados en la formación de personas para que estos sean las(o) protagonistas de un futuro en el cual puedan ayudar a la sociedad. Todo es pensado hacia la sociedad, en como aportar para que se mantenga igual o que se mejore, en donde varias veces solía escuchar de la boca de mis profesores: “Ustedes son el futuro de Chile” o “Ustedes son indispensables para el futuro de Chile”, diciendo Chile para referirse a la sociedad y el término  indispensables, nos considera como meros elementos de la sociedad, para cumplir la función para la cual se nos está preparando.

Para agregar, Emilio Durkheim (creador de la esta teoría funcionalista) sostenía que: La función colectiva de la educación es a dar el niño al medio social, convertido en un individuo útil para la sociedad”. Mi elección para mi carrera profesional, estuvo basada justamente en la teoría funcionalista, puesto que me hice la siguiente pregunta; -¿Cómo puedo aportar en esta sociedad?, de esta forma decidí estudiar Pedagogía en Inglés, ya que mis intereses están fuertemente ligados al área humanista, por lo tanto la relación directa con las personas. De esta manera formarme como docente, me permitiría aportar a la sociedad y más que eso, promover un cambio y una transformación en la vida de los estudiantes.
  
La enseñanza del pensamiento es una tarea que en forma explícita o implícita ha estado presente en la mayoría de las escuelas desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, al reflexionar hoy sobre el tema, observamos que tanto los educadores como el público en general, no se sienten conformes con los resultados obtenidos y es un hecho reconocido que el rendimiento de los estudiantes está por debajo de lo esperado. Esta situación se aprecia no solo a nivel nacional o internacionales (del SIMCE, PISA).
¿Qué se está haciendo mal? ¿La teoría Funcionalista seguirá cómo base para el sistema educacional actual? ¿Estamos a tiempo de cambiar los errores cometidos?

Son muchas las interrogantes que nos podríamos plantear y se deben establecer cambios que sean de raíz, profundos y de transformación para el presente y futuro de todos los niños y niñas de nuestro país.

De esta forma, creo que la Teoría de la Educación como fundamento para enseñar a pensar, es la indicada para formar sujetos responsables, activos y comprometidos con su función, de esta forma, el considerar el  ingrediente fundamental de aprender a pensar, la educación estaría cumpliendo su verdadero rol, de lo contrario se vería reducida a la condición de instrucción.

Es así, como los docentes tendríamos que considerar a los  alumnos como quienes elaboran o construyen mediante la actividad personal, los conocimientos culturales necesarios para su vida, con una participación activa en el aprendizaje y jugando un rol protagónico. En el caso de los docentes su tarea sería ocuparse de enseñarles a construir conocimientos, es decir, deben enseñar cómo se aprende, además de ser el encargado de prestarle ayudas al alumno para que construya su propio conocimiento.

Al tratar de enseñar el pensamiento en forma explícita y deliberada, se parte del supuesto de que el pensamiento es susceptible de ser enseñado. La primera dificultad que se debe enfrentar al abordar esta tarea está relacionada con la forma de definir el denominado “buen pensamiento”. Convenimos, sin embargo, que una aproximación adecuada al concepto incluye al menos tres características: que sea crítico, creativo y que incluya la reflexión sobre el propio pensar (metacognición).


Sin duda con esta teoría, se obtendrían personas con la capacidad de tomar decisiones, comprometidas con sus funciones dentro de la sociedad y explotar al máximo las potencialidades individuales de cada uno de los estudiantes. Debe quedar claro que la educación no debe ser vista como el “modelamiento de tuercas” que sirvan para el gran “motor” que exige nuestra sociedad, sino más bien que forme individuos con una participación activa y dinámica, que responda a las necesidades imperantes del siglo XXI.

En conclusión se debe fomentar la búsqueda de información de todos los puntos de vista; además se deben dar espacios para criticar las razones, también brindar la oportunidad para buscar los supuestos básicos y apartarse del propio punto de vista y buscar el descubrimiento y la comprensión del punto de vista del otro. Se debe proponer un aprendizaje con principios básicos personales, como la creatividad y la imaginación, aportando ideas; buscando los límites del propio pensamiento, para ir más allá; maneras diferentes de formular y representar una situación y  actitudes: libertad de exploración, entusiasmo por lo nuevo; tolerancia a la ambigüedad, etc.

          El pensamiento metacognitivo debe considerarse como prioridad, como una clase superordenada de pensamiento que concierne a la reflexión y conocimiento del propio pensamiento. Es decir, la conciencia del control sobre el propio proceso de pensamiento (Perkins y Swartz,1989). Cuando los estudiantes puedan hacer uso de estas destrezas serán capaces de devolverse mentalmente para reconocer los pasos y procesos que ha utilizado en la resolución de una tarea. En este sentido puede decirse que el pensamiento metacognitivo aumenta notablemente el grado de conciencia que el sujeto tiene sobre su pensar  tener conciencia acerca de la propia forma de pensar y así aportar en las distintas esferas sociales a las que se vea enfrentado.

          En resumen, la teoría funcionalista no reúne los principios básicos para formar personas con un alto desarrollo personal, por lo tanto se debe cambiar el quehacer docente en el aula, para más que obtener buenos resultados, de esa manera podamos encontrarnos en aulas, en donde los estudiantes se sientan comprometidos con su aprendizaje y con desarrollar sus potencialidades, para que el día de mañana puedan aportar con grados de excelencia en la sociedad, teniendo la capacidad de saber aprender a pensar.

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