Universidad
de Concepción
Facultad
de educación
Dpto.
de Ciencias de la Educación.
¿ESTAMOS HACIENDO LO CORRECTO?
28 Abril 2015
Nombre alumno: Namae Romero Landeros
Profesor Dr. Daniel Neira.
Profesor Dr. Daniel Neira.
Los nuevos escenarios
educativos y sociales, han evolucionado en la manera de pensar y actuar en el
sistema educativo imperante. Hoy en día, la sociedad de la información y las
teorías del procesamiento de la información han impulsado nuevos paradigmas; direccionados
hacia la importancia de desarrollar los procesos cognitivos, concepto que
define Roman (2005:77) como un conjunto de procesos que sirven de base a la
realización de tareas intelectuales. Y los procesos metacognitivos, que este
mismo autor define como conocimiento sobre el mismo conocimiento. La
metacognición se centra en el cómo aprendemos. En la sociedad del conocimiento
se demanda a la escuela el desarrollo de la metacognición para posibilitar que
alumno aprenda con autonomía (Roman, 2005:81).
El nuevo paradigma social
desafía al sistema educativo y en especial, al docente en la toma de decisiones
como mediador de los aprendizajes en el aula, considerando a los estudiantes
como protagonistas de esos procesos, con el fin de lograr aprendizajes significativos
y la formación de un sujeto activo, que
interactúa de forma permanente con su contexto social y cultural.
Las Teorías Educativas son marcos conceptuales que han servido para describir, explicar y
orientar el quehacer educativo, así como también construir y reconstruir los saberes del mismo. De esta forma el propósito
de este ensayo es identificar la teoría educativa que predominó y marcó mi
educación formal, durante los trece años de escolaridad que fija el Ministerio
de Educación, a través de un pensamiento reflexivo y crítico, sobre el quehacer
pedagógico en la que me vi involucrada. También propondré la teoría que
considere que se acerca más al desarrollo efectivo y significativo para los
educandos y que sirva como desafío en mi presente formación y futuro ejercicio
docente.
¿Cuál es la teoría de la educación que predominó en mi educación? ¿Y cuál
es la que debiera haber estado presente?
Si bien no
pertenecí tan solo a un establecimiento educacional, si pude notar que todos
tenían una característica particular y esta era la Teoría Funcionalista, entendida como una visión determinista del
hombre a partir de sus fenómenos sociales. Platón consideraba la sociedad como
un sistema de partes relacionado dentro de un equilibrio dinámico. Es decir, un
organismo. Desde aquellos tiempos emana la primera teoría social funcionalista
que se constituye a partir de una coherencia cultural sólida, cada sujeto
cumple una función vital y tiene una tarea que desempeñar en la sociedad.
Considerando estas ideas, mi educación estuvo centrada
bajo este paradigma o enfoque, ya que mis maestros y maestras, más que seguir
la corriente de “Educere” (guiar o conducir), sigue la corriente de “Educare”
(formar o instruir), puesto que solo se dedicaban a pasar las materias y los
contenidos, y así traspasar y cumplir con
el currículo, para formar entes que sirvan para la sociedad y que en el
día de mañana aportaran desde los distintos ámbitos formativos, por lo tanto
nunca buscó desarrollar mis habilidades,
actitudes y motivaciones personales y
buscar pulir mis potencialidades y las de mis demás compañeros.
Es importante mencionar, que considero necesario una base
sólida en relación a los conocimientos, por lo tanto la transposición del
currículo, en esto mis colegios cumplieron, no obstante nunca se consideraron clases más innovadoras,
que apuntaran justamente a las preferencias individuales de cada estudiante,
para desarrollar los talentos intelectuales, artísticos, científicos,
artesanales, deportivos, por mencionar algunos.
La teoría funcionalista apunta de forma precisa a los
objetivos de los establecimientos a los cuales pertenecí, centrados en la
formación de personas para que estos sean las(o) protagonistas de un futuro en
el cual puedan ayudar a la sociedad. Todo es pensado hacia la sociedad, en como
aportar para que se mantenga igual o que se mejore, en donde varias veces solía
escuchar de la boca de mis profesores: “Ustedes
son el futuro de Chile” o “Ustedes son indispensables para el futuro de Chile”,
diciendo Chile para referirse a la sociedad y el término indispensables,
nos considera como meros elementos de
la sociedad, para cumplir la función para
la cual se nos está preparando.
Para agregar, Emilio Durkheim (creador de la esta teoría funcionalista) sostenía que: “La función colectiva de la educación es
a dar el niño al medio social, convertido en un individuo útil para la sociedad”.
Mi elección para mi carrera profesional, estuvo basada justamente en la teoría
funcionalista, puesto que me hice la siguiente pregunta; -¿Cómo puedo aportar en esta sociedad?, de esta forma decidí
estudiar Pedagogía en Inglés, ya que mis intereses están fuertemente ligados al
área humanista, por lo tanto la relación directa con las personas. De esta
manera formarme como docente, me permitiría aportar a la sociedad y más que
eso, promover un cambio y una transformación en la vida de los estudiantes.
La enseñanza del pensamiento es una tarea que en forma explícita
o implícita ha estado presente en la mayoría de las escuelas desde tiempos
inmemoriales. Sin embargo, al reflexionar hoy sobre el tema, observamos que
tanto los educadores como el público en general, no se sienten conformes con
los resultados obtenidos y es un hecho reconocido que el rendimiento de los estudiantes
está por debajo de lo esperado. Esta situación se aprecia no solo a nivel
nacional o internacionales (del SIMCE, PISA).
¿Qué se está haciendo mal? ¿La teoría Funcionalista seguirá cómo base para
el sistema educacional actual? ¿Estamos a tiempo de cambiar los errores
cometidos?
Son muchas las interrogantes que nos podríamos plantear y
se deben establecer cambios que sean de raíz, profundos y de transformación
para el presente y futuro de todos los niños y niñas de nuestro país.
De esta forma, creo que la Teoría de la Educación como fundamento para enseñar a pensar, es la
indicada para formar sujetos responsables, activos y comprometidos con su
función, de esta forma, el considerar el ingrediente fundamental de aprender a pensar,
la educación estaría cumpliendo su verdadero rol, de lo contrario se vería
reducida a la condición de instrucción.
Es así, como los docentes tendríamos que considerar a los
alumnos como quienes elaboran o
construyen mediante la actividad personal, los conocimientos culturales
necesarios para su vida, con una participación activa en el aprendizaje y
jugando un rol protagónico. En el caso de los docentes su tarea sería ocuparse
de enseñarles a construir conocimientos, es decir, deben enseñar cómo se
aprende, además de ser el encargado de prestarle ayudas al alumno para que
construya su propio conocimiento.
Al tratar de enseñar el pensamiento en forma explícita y deliberada,
se parte del supuesto de que el pensamiento es susceptible de ser enseñado. La
primera dificultad que se debe enfrentar al abordar esta tarea está relacionada
con la forma de definir el denominado “buen pensamiento”. Convenimos, sin
embargo, que una aproximación adecuada al concepto incluye al menos tres
características: que sea crítico, creativo y que incluya la reflexión sobre el
propio pensar (metacognición).
Sin duda con esta teoría, se obtendrían personas con la
capacidad de tomar decisiones, comprometidas con sus funciones dentro de la
sociedad y explotar al máximo las potencialidades individuales de cada uno de
los estudiantes. Debe quedar claro que la educación no debe ser vista como el
“modelamiento de tuercas” que sirvan para el gran “motor” que exige nuestra
sociedad, sino más bien que forme individuos con una participación activa y
dinámica, que responda a las necesidades imperantes del siglo XXI.
En conclusión se debe fomentar la búsqueda de información
de todos los puntos de vista; además se deben dar espacios para criticar las
razones, también brindar la oportunidad para buscar los supuestos básicos y
apartarse del propio punto de vista y buscar el descubrimiento y la comprensión
del punto de vista del otro. Se debe proponer un aprendizaje con principios
básicos personales, como la creatividad y la imaginación, aportando ideas;
buscando los límites del propio pensamiento, para ir más allá; maneras
diferentes de formular y representar una situación y actitudes: libertad de exploración,
entusiasmo por lo nuevo; tolerancia a la ambigüedad, etc.
El
pensamiento metacognitivo debe considerarse como prioridad, como una clase superordenada
de pensamiento que concierne a la reflexión y conocimiento del propio pensamiento.
Es decir, la conciencia del control sobre el propio proceso de pensamiento
(Perkins y Swartz,1989). Cuando los estudiantes puedan hacer uso de estas
destrezas serán capaces de devolverse mentalmente para reconocer los pasos y
procesos que ha utilizado en la resolución de una tarea. En este sentido puede decirse
que el pensamiento metacognitivo aumenta notablemente el grado de conciencia
que el sujeto tiene sobre su pensar tener
conciencia acerca de la propia forma de pensar y así aportar en las distintas
esferas sociales a las que se vea enfrentado.
En
resumen, la teoría funcionalista no reúne los principios básicos para formar
personas con un alto desarrollo personal, por lo tanto se debe cambiar el
quehacer docente en el aula, para más que obtener buenos resultados, de esa
manera podamos encontrarnos en aulas, en donde los estudiantes se sientan
comprometidos con su aprendizaje y con desarrollar sus potencialidades, para
que el día de mañana puedan aportar con grados de excelencia en la sociedad,
teniendo la capacidad de saber aprender a pensar.
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